Relaciones destructivas

Relaciones destructivas

Las relaciones destructivas sumergen a las personas en un círculo de agresión del cual es muy difícil liberarse. Esto se debe a una serie de factores internos y externos que condicionan la relación.

 

Las relaciones humanas son sumamente complejas, mucho más cuando se trata de una pareja. Son múltiples los factores que determinan la relación entre dos personas y su enamoramiento. En algunos casos, estas relaciones resultan nocivas para uno o ambos miembros de la pareja. Dichas relaciones suelen durar más allá de lo que la lógica sugiere, esto se debe a una complicada red de elementos internos y externos que condicionan la relación y su permanencia.

El caso más frecuente de relaciones destructivas es el de las mujeres víctimas de la violencia. Este maltrato suele abarcar, violencia física, psicológica y verbal. En la inmensa mayoría de los casos, las mujeres no reconocen que su vínculo es enfermizo y menos aún, que puedan recibir ayuda para alejarse de dicha situación.

 

Los mecanismos de la violencia doméstica:

El abuso emocional se manifiesta a través de insultos, infidelidad, burla, control físico y control económico. El abuso físico se traduce por medio de empujones, forcejeos, apretones, golpes, hasta ataques con elementos contundentes o armas. El abuso psicológico se manifiesta a través de la descalificación sistemática de la persona, críticas a su aspecto, a su familia, menosprecio por sus actividades, comentarios desagradables frente a terceros, gestos y actitudes descalificatorios.

Las razones para permanecer en este tipo de relaciones son múltiples, algunas personas se criaron en el abuso y lo toman como el comportamiento normal, por lo que tenderán a repetirlo en sus propios hogares.

Son personas que no cubrieron sus necesidades emocionales, ya que sus padres no cumplieron con sus obligaciones de protección, respeto y cariño. Este comportamiento se da más intensamente en la mujer, producto de la educación machista que la responsabiliza por las relaciones de pareja.

Otra razón que mantiene a una persona dentro de una relación destructiva es la baja autoestima. Estas personas consideran que no son merecedoras de amor o felicidad y por tanto deben resignarse a su suerte. Sienten pavor ante la soledad y se aferran a sus relaciones a cualquier costo.

Las relaciones destructivas generan patrones de dependencia similares a los de las adicciones, lo que dificulta más el manejo de la salud física, emocional y psicológica de la pareja. En estos casos, aunque la persona tome conciencia de su situación, no logrará abandonarla y siempre encontrará justificaciones.

La conducta del agresor en estas relaciones es fluctuante, hay momentos de arrepentimiento, donde ofrece disculpas y presenta un comportamiento cariñoso, mostrándose dispuesto a cambiar. El miembro sumiso se aferrará a estos momentos para basar sus esperanzas de cambio y por esto sigue soportando el abuso. En la casi totalidad de los casos, la situación permanece igual, perpetuando el círculo agresivo.

 

Fases del círculo agresivo:

El círculo de agresión tiene una serie de fases, donde el primer ataque suele aparecer como un episodio aislado. En la mayoría de los casos, se desarrolla un ciclo de tres fases, que la psicóloga nortamericana Leonore Walker describió:

1- Acumulación de tensión: enojo, discusiones, acusaciones.
2- Explosión de la violencia: golpes, heridas, abuso sexual, abuso verbal, puede llegar al homicidio.
3- Periodo de calma: el agresor reniega de la violencia, se disculpa, da excusas, promete no volver a hacerlo.

Este ciclo se repite constantemente, pero cada vez con mayor intensidad.

En estas relaciones, la víctima alberga la fantasía de poder cambiar al agresor. El agresor representa a una figura de importancia en la niñez que nos dañó de alguna forma y de la cual esperamos reconocimiento. Esta necesidad se traslada a la pareja en una relación destructiva.

Estas relaciones suelen comenzar como muy seductoras, donde la pareja nos hace sentir seguros, protegidos y al pasar el tiempo, se torna posesiva, controladora, celosa y manipuladora. Esto suele atribuirse a un amor muy intenso y se asume la responsabilidad por los episodios, con lo cual se va cediendo a los requerimientos del otro, hasta llegar a un conflicto irresoluble. Luego aparece el miedo, la culpa y la manipulación, que se instalan en la personalidad del agresor, que en realidad es la parte débil.

 

Cómo liberarse de una relación destructiva:

Hay muchas oportunidades de liberarse de estas relaciones y comenzar una nueva vida, digna y saludable. Para ello hay que cumplir una serie de etapas:

1- Reconocer que se está en una relación destructiva.
2- Hablar con la familia o amigos, dar a conocer la situación de violencia.
3- Reconocer que la culpa es compartida, la mayor responsabilidad corresponde al violento.
4- Buscar la ayuda de un especialista.

Siguiendo estas etapas se encuentra el camino hacia la salida de una relación destructiva.

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